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La municipalidad es la institución pública básica de la
descentralización.
Su legitimidad histórica, su cercanía a la comunidad y el
conocimiento de sus problemas la hacen un agente clave para
facilitar el desarrollo local. Sus orígenes se remontan a la
antigua Roma. Los rasgos del "Municipium" romano eran
(1):
a) un territorio, o espacio geográfico propio;
b) un pueblo, que se manifestaba en su asamblea general;
c) una organización, representada en un cuerpo deliberante con
sus autoridades;
d) una cultura, expresada, en aquellos tiempos, en el culto a
los dioses.
Mediante la institución municipal el Imperio Romano concede a
sus localidades autonomía sin independencia permitiéndoles, de
este modo, desarrollar las identidades propias de su vida social
y cultural.

En el presente y después de su paso por España y la Colonia, el
Municipio mantiene la mayor parte de esas características.
Funciona en un territorio (denominado municipio, comuna,
departamento, cantón, según los diversos países), donde habita
una población o comunidad organizada que posee una cultura e
identidad local. La institución pública se denomina
municipalidad (Alcaldía, Ayuntamiento, Intendencia, Prefeitura)
y es encabezada por el Alcalde (Intendente, Prefeito o
Presidente Municipal).
En muchos países latinoamericanos la municipalidad es
considerada un auténtico gobierno local. Está dotada de un
importante grado de autonomía en la toma de sus decisiones y uso
de sus recursos y posee atribuciones para recaudarlos.
La antigüedad de la institución municipal le confiere, además,
una particular legitimidad frente a los ciudadanos. Hay lugares
de Latinoamérica donde la presencia del gobierno central es
débil o inexistente, no obstante, las municipalidades tienen
antigua y efectiva presencia. La municipalidad percibe los
problemas locales mucho mejor que otras entidades estatales, por
su cercanía a la comunidad, siendo un eficaz espacio de
participación.
En todos los países latinoamericanos es común la acción
mancomunada entre municipalidad y ciudadanía. Son innumerables
los caminos, escuelas, centros de salud, puestos de vigilancia
policial, canchas deportivas, obras de regadío y otras
inversiones realizadas con aportes comunes de la municipalidad y
de los vecinos.
(1)
Adolfo Posada: “Conceptos municipalistas de la vida local”. IEAL,
Madrid, 1979. |